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L a P e d r @ d a

EEUU/Cuba

Continuan manifestaciones de cubanos en EEUU pese a la amenaza de Lincoln Diaz Balart

Mensaje de Andrés Gómez sobre la caravana del pasado 17 de julio


Queridos todos,



La caravana de carros convocada para rechazar y condenar las recientes medidas de la Adminitración Bush que prohiben a los cubanos residentes en EE.UU. visitar a sus familiares en Cuba, además de violar otros derechos fundamentales de la familia cubana que, hoy en la mañana recorrió avenidas principales del área metropolitana de Miami, desde el norte de la ciudad de Hialeah hasta el Parque del Bicentenario en el centro de la ciudad de Miami.



Contó con la participación de 227 carros contados, más que el número del total de carros de las dos caravanas del 14 de junio pasada que también fueron convocadas para protestar contra las mismas medidas, y además, contó con más participación inclusive, que el número de personas que manifestaron la semana pasada contra las mismas medidas ante el edificio del Ayuntamiento de la ciudad de Hialeah.



No nos podemos sentir más satisfechos, al igual que el resto de los participantes, de lo que se ha logrado. Se ha mantenido, y aumentado, el número de cubanos que participan, ahora semanalmente, en manifestaciones públicas en contra de tan crueles medidas. El compromiso de tener manifestaciones de protestas públicas semanalmente se mantendrá.



La organización auspiciadora es la Asociación de Mujeres Cristianas en Favor de la Familia Cubana. Apoyándola se encuentran las siguientes organizaciones de la emigración cubana: la ATC, la Asociación José Martí, la Alianza Martiana y la Brigada Antonio Maceo.



No hubo ningún incidente desagradable en todo el largo recorrido aldedor de 25 kilómetros, una hora y media de duración. La caravana contó durante su recorrido con la asistencia de la policía. No ocurrió ningún incidente negativo. Al contrario, la mayoría de los automóbiles encontrados en el recorrido tocaban su bocina en respaldo. Estamos muy contentos. Un abrazo, Andrés

Candente protesta en Miami contra medidas anticubanas de Bush

Prensa Latina

Washington, 24 jul (PL) Cientos de cubano-americanos protestaron hoy en la ciudad estadounidense de Miami contra las últimas medidas adoptadas por el gobierno del presidente George W. Bush contra Cuba, dirigidas a intentar destruir su Revolución.

Los manifestantes, estimados en unos 800, marcharon hacia las oficinas del Representante de origen cubano Lincoln Díaz-Balart, uno de los principales promotores del brutal cerco económico y comercial contra la Isla, vigente desde hace más de 40 años y acentuado durante la actual administración republicana.

Con carteles en los que se podía leer "Fuera Bush" y otras frases contrarias a las medidas, los participantes en la protesta expresaron su desacuerdo con las iniciativas del Ejecutivo, tendientes en muchos casos a obstaculizar las relaciones familiares e incluso a dividir a la familia cubana.

En el paquete puesto en vigor por la Administración Bush desde el pasado 30 de junio se destaca el aumento de las restricciones a los cubano-americanos que desean viajar a su país de origen, quienes ahora sólo podrán hacerlo cada tres años.

Asimismo, se impusieron más trabas al envío de remesas de los residentes en Estados Unidos a sus familiares en Cuba, al establecer, entre otras limitaciones, que sólo tienen derecho a recibirla parientes con primer lazo de consanguinidad.

La embestida política y económica de la Administración Bush contra el país caribeño incluye además la destinación de 77 millones de dólares para intentar subvertir el orden en la Isla, a través de grupúsculos contrarrevolucionarios y transmisiones ilegales de radio y televisión anticubanas, desde Estados Unidos.

Los participantes en la protesta resaltaron el contenido electoral de las medidas de Bush, dictadas para contentar a sectores de la ultraderecha cubano-americana, sobre todo en Miami, en pago al papel jugado por estos en el fraude electoral del 2000, gracias al cual resultó ganador de los comicios.

En opinión del periodista y director de Radio Miami, Max Lesnik, las iniciativas dividen a los que vinieron en la década de los 60 que ya no tienen familia en Cuba y los que llegaron después, quienes han mantenido los vínculos con el país caribeño.

De acuerdo con Lesnik, a los grupos que llegaron hace más de 30 años y que conforman la extrema derecha, no les interesa que las familias queden divididas a causa del paquete aprobado por Bush, el cual calificó de inmoral, y con claros fines electorales.

La marcha de este sábado es la primera de una serie de manifestaciones que la Asociación de Madres Cristianas en Defensa de la Familia organizará hasta el próximo noviembre, cuando se decidirá quién será el próximo presidente de Estados Unidos.

EEUU/Cuba: Lo peor que les puede pasar

EEUU/Cuba: Lo peor que les puede pasar Nelson P Valdés
Rebelión


Introducción

El siguiente trabajo es resultado de la lectura del ensayo de nuestro amigo Aurelio Alonso. En sus comentarios Aurelio básicamente enfatiza lo que pudiera suceder debido a las medidas tomadas por el gobierno norteamericano contra Cuba. Acertadamente, Aurelio señala que la irracionalidad presidencial norteamericana puede provocarle a cualquiera mareo (y, hasta migraña).

En este trabajo anotaremos lo que le puede suceder a los Estados Unidos con las ‘políticas” que ha estado siguiendo. Deseo, proveer un marco general de referencia o contexto. Es necesario analizar parte de las implicaciones sistémicas de la “irracionalidad” que está en el poder en Washington, DC. El trabajo no promueve optimismo, aunque si señala que el sistema político y económico norteamericano confronta serios problemas estructurales (sin contar los movimientos sociales y políticos opuestos a la presente coyuntura) que bien pudieran limitar a largo plazo su capacidad de acción.

Primer Problema: Déficit Federal

Estados Unidos tiene la mayor economía del mundo, su Producto Nacional Bruto es de un poco más de $13 trillones de dólares (13 millones de millones). Esto es una cifra astronómica. Sin embargo, ese enorme poder económico adquiere otra dimensión cuando encontramos que el total acumulado de las deudas federal y estatales de EU es de $7.2 trillones.

Desde Septiembre del 2003 la deuda norteamericana crece $1.7 billones (casi dos mil millones de dólares) por día. Esto significa que las deudas generadas por el gobierno federal y por los gobiernos estatales representan $24,619.86 per capita. (El GDP per cápita es de $37,800. Por lo tanto, la deuda federal acumulada ya representa el 65% del promedio de ingreso nacional).

El presupuesto federal del 2005-2006 será de $2.4 trillones de dólares. Los impuestos generados a nivel federal sólo cubren el 78.3% de los gastos del gobierno de George W Bush. Mientras tanto, $521 billones de dólares se sumarán a la ya sideral deuda, aumentando la misma hasta llegar a $3 trillones.

En el presente año el presupuesto del Pentágono aumentó 7%, contribuyendo a casi $700 billones del presupuesto federal (la suma del presupuesto de guerra, costo por pago de retiro de los militares y servicio médico al sector). El gobierno de los Estados Unidos gasta más recursos que los restantes 21 países con mayores presupuestos militares. Esto no es sorprendente ya que el gobierno de Washington posee 740 bases militares en todo el globo.

Es usual prestarle atención, como bien se merece, y criticar, las enormes cantidades de recursos que benefician al complejo militar industrial – como le llamó el presidente norteamericano Dwight Eisenhower en su último discurso antes de dejar la Casa Blanca.

Sin embargo, hay dos fenómenos que usualmente no se analizan.

Generalmente se asume que la carrera armamentista tiene el fin de mantener al gobierno de los Estados Unidos como la potencia militar y hegemónica sobre el resto de la humanidad. Efectivamente, es así. Sin embargo, no se entiende lo suficiente que los presupuestos militares norteamericanos tienen la fundamental y prioritaria misión de apropiarse y socializar los ingresos de la población norteamericana y distribuirlos mediante el presupuesto federal a las enormes, poderosas y monopolísticas corporaciones dedicadas a la unilateral carrera armamentista.

Este proceso de redistribución del ingreso de la población norteamericana se esconde bajo los argumentos de la necesidad de luchar contra el peligro externo (que cambia con el tiempo), el énfasis en el patriotismo, y la necesidad de hacer contrataciones sin que exista la mas mínima competencia --ya que en casos de seguridad militar y de secretos no se pueden seguir “las leyes del mercado.” De ahí que tengamos en EU un capitalismo de estado donde el gobierno federal (o mas explícitamente el Pentágono) recibe tanto capital como desee. Ese capital federalizado se transfiere por el estado a las propias corporaciones que influyen y controlan al ejecutivo y el congreso. Esta es una relación con el sistema industrial militar, que refleja su papel dentro del nuevo capitalismo norteamericano. Resulta extraordinario que el Pentágono no tenga que responder qué hace con ese capital.

Segundo Problema: Corrupción del complejo industrial-militar y del Pentágono.

En el 2005, el presupuesto del Pentágono será de un poco mas de $500 billones de dólares (sin contar costo de retiro y gasto médico de los retirados). No existe una empresa capitalista en el mundo que tenga esa escala de capital. La corporación más grande del mundo, Exxon Mobil, tiene un valor de $200 billones.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos tiene un monto de inversiones ascendente a $1 trillón en todo el mundo. Es tal la masividad del capital controlado por los militares norteamericanos, que solo su poder de compra a discreción constituye más del 50% de lo que el gobierno federal gasta. Cada mes el pentágono expide 3.4 millones de cheques como pago de salarios, sin contar los contratos a empresas en todo el mundo. Ninguna empresa en una economía planificada ha tenido que procesar tanto capital.

La oficina del General Accounting Office del gobierno federal de los Estados Unidos en un informe en Febrero de 1997 reportó que,

“The Department [of Defense] does not yet have adequate financial management processes in place to produce the information it needs to ensure adequate accountability and to support its decision-making process. No military service or other major DoD component has been able to withstand the scrutiny of an independent financial statement audit. This situation is one of the worst in government and is the product of years of neglect.” [1]

“El Departamento [de Defensa] no dispone todavía de mecanismos efectivos de administración financiera para producir la información necesaria con el fin de garantizar un adecuado control contable y respaldar el proceso de toma de decisiones. Ningún servicio militar o parte integrante del Departamento de Defensa ha estado en capacidad de someterse al escrutinio de de una auditoría financiera independiente. Esta es una de las peores situaciones en el gobierno y es el resultado de muchos años de abandono.”

El llamado Departamento de Defensa nunca ha pasado una auditoria externa, y según un estudio independiente es una institución que se puede describir como “incapaz de rendir cuentas, ineficiente y sin control “ (“unaccountable, inefficient, out of control”). Los militares norteamericanos no poseen los medios de acumular información de costos actuales que expliquen cómo manejan sus recursos. Además, tampoco pueden responder adónde han ido a parar billones de dólares. [2]

Durante el año fiscal 2000, el Inspector General del Departamento de Defensa reveló que el Pentágono no podía explicar la desaparición de $1.1 trillones de dólares. ”[3] Durante las reuniones del Congreso para la confirmación de Donald Rumsfeld como Secretario de Defensa en enero del 2001, el senador Robert Byrd declaró que los propios auditores del Departamento de Defensa reconocían que no podían responder sobre el destino dado a más de $2.3 trillones de dólares.

Las principales corporaciones privadas del complejo militar-industrial sistemáticamente falsifican, roban e inventan costos a fin de cobrarle al Pentágono cantidades altísimas y hasta extravagantes.[4]

Tercer Problema: Treasury Bills y Dependencia Extranjera.

Junto a la creciente deuda pública nacional, la corrupción e ineficiencia del complejo militar-industrial, los norteamericanos confrontan una deuda privada que ya llega a los $22 trillones de dólares. Los gastos de los consumidores contribuyen al 70% del Producto Nacional Bruto; pero el 19% del ingreso norteamericano se va en el pago de deudas como consumidor. El 18% del valor de las propiedades de los norteamericanos también está endeudado. Hoy en día el consumidor norteamericano promedio puede tener un determinado nivel de vida no por lo que gana, si no por lo que debe. En otras palabras, su alto grado de endeudamiento personal es parte del “American way.” Un analista de la CNN reportaba que “la deuda de consumidor y de hipotecas tienen la proporción más alta de ingreso disponible que en ningún otro momento.”[5]

El norteamericano promedio vive de préstamos y créditos. Y el gobierno federal también.

El crónico y creciente déficit en la balanza de pagos ha convertido a los Estados Unidos en el país más endeudado en el mundo. No hay otra nación que tenga la deuda pública y privada de los norteamericanos.

La proporción de deuda pública norteamericana en manos de intereses extranjeros era de 15% a mediados de los 70.[6] Ya en 2003, llegaba al 37%. En el 2004, según el US Federal Reserve, el 42% de la deuda pública federal lo controlan intereses extranjeros.

Los dólares que salen para comprar productos de Japón, China y otros países de Asia, regresan a Norteamérica, ya que esos países no desean aumentar el valor de sus respectivas monedas (yen Japonés o yuan Chino); de lo contrario, el valor de sus exportaciones costaría mucho más y se reducirían en volumen y competitividad.

Entre el 2001-2003, el capital extranjero ha financiado el 80% del incremento de la deuda pública de Estados Unidos. Al mismo tiempo, su posición en cuentas corrientes y en inversión neta a nivel internacional ha disminuido.

El dólar proveniente de Asia vuelve a Estados Unidos para comprar empresas, invertir en las finanzas y otros mercados, para adquirir “Treasury bills” y bonos que el gobierno federal imprime a fin de sufragar sus propias necesidades de capital. Ya en el 2000 la República Popular China gastaba la misma cantidad en su presupuesto militar que en la compra de los llamados “T-Bills.”[7] [En los últimos años, la balanza de pagos anual de Estados Unidos ha sido desfavorable con Japón ($80 billones) y China ($86 billones)].

En estos momentos la República Popular China (RPCh) es el segundo gran comprador extranjero de la deuda federal, solo excedido por Japón. Los japoneses poseen 33% de la deuda pública norteamericana, y un 40% del incremento correspondiente a los años 2000-2003. La RPCh posee un 18% de esa deuda y el 28% del incremento entre el 2000-2003. Las compras de bonos federales por parte de la RPCh aumentaron un 20% en el 2000 y el incremento fue más del 100% entre el 2001-2003.

Aproximadamente $500 billones de dólares extranjeros entran anualmente en la economía de Estados Unidos para comprar bonos y activos federales. Esos recursos son utilizados para pagar intereses de deudas previas. Lo que se recibe por un lado, se transfiere por el otro. Y como bien señala Henry C K Liu director de la firma Liu Investment Group un bono federal le permite a su dueño demandar del Federal Reserve Bank de los Estados Unidos un pago en dólares y el gobierno norteamericano puede imprimir tales pagos si fuera necesario.[8] El interés que se paga sobre ese instrumento también puede ser impreso y, por lo tanto, el gobierno norteamericano tiene – hipotéticamente – fondos ilimitados. Esa opción, por supuesto, es inflacionaria y funciona siempre que se acepte el dólar norteamericano.

A Modo de Conclusión

El gobierno de los Estados Unidos, bajo la presidencia de George W. Bush, constituye un serio peligro para la humanidad. Los ideólogos, los políticos y los intereses que dominan las decisiones de esta administración no descartan la hipotética opción de destruir a la revolución cubana. Se consideran dueños de un poderío aplastante y que cualquier rebeldía contra ellos es fútil. Pero resulta que ese poder no es autosuficiente y ni siquiera autónomo. Es estructuralmente débil y más dependiente del resto del mundo de lo que parece.

Algunos de los problemas que he apuntado inciden en esta situación estructural: 1) la deuda federal es incosteable, 2) la dependencia del gobierno federal de financiamiento externo tiene numerosos limitantes, 3) la balanza de pagos negativa aumenta esa dependencia, 4) el norteamericano promedio tiene una deuda financiera impuesta sobre él por políticas militaristas; además de un progresivo incremento en la deuda personal y de tarjetas de crédito que han producido una burbuja cada vez mas peligrosa, 5) el gobierno, así como el consumidor norteamericanos, dependen de terceros para continuar su política militar y el nivel de vida norteamericano, 6) la economía de la RPCh se industrializa, crece con rapidez y contribuye a sostener el sistema capitalista mundial por decisión política.

La historia de los próximos años no podrá desarrollarse al margen de estas profundas tensiones que atraviesan el sistema norteamericano. Y puede ser peor para los Estados Unidos de lo que algunos imaginan. Es bueno no perder de vista estos problemas si queremos que esa historia no nos sorprenda.

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[1] United States, General Accounting Office, High Risk Series, February 1997, Defense Financial Management, GAO/HR-97-3, Overview, p.1.

[2] Ibid, p. 3.

[3] 06/28/03-National Public Radio Morning Edition, Kucinich interviewed by Bob Edwards.

[4] 06/15/04- UPI - “Audit shows Halliburton squandered in Iraq” Una sola corporación, Halliburton a malversado cerca de $8 billones de dólares entre el 2001-2004.

[5] CNN, Octubre 3, 2003: 10:32 AM EDT - Justin Lahart, CNN/Money Senior Writer.

[6] "Major Foreign Holders of Treasury Securities," [http://www.ustreas.gov/tic/mfh.txt] y "The Budget and Economic Outlook: Fiscal Years 2004-2015;" Table F-2, and "Analytical Perspectives, Budget of the US Government, FY 2005," Table 15-6.

[7] Los “treasury bills” son bonos a corto plazo, usualmente tienen una vida de seis meses y son vendidos por el United States Treasury. Técnicamente se les considera un “discounted security” – en el momento en que se le compra al gobierno de Estados Unidos se paga un precio por debajo del precio de su valor real. El gobierno paga el valor real del bono e interés cuando se redime. Invertir en este tipo de instrumento es considerado una “inversión sin riesgo.” Ver: http://www.investorwords.com/5197/US_Treasury_Bill.html

[8] Henry C K Liu, “Global Economy: Two Cents’ Worth, Crippling debt and bankrupt solutions,” Asia Times (Hong Kong), Septiembre 28, 2002.

Nelson P Valdés - profesor de Sociología, University of New Mexico. Profesor Visitante, Duke University.

Análisis del plan de Bush contra Cuba dado a conocer el pasado mes de mayo

Análisis del plan de Bush contra Cuba dado a conocer el pasado mes de mayo Intervención del presidente del Parlamento Cubano en la reunión del 1 de julio de la Asamblea Nacional

Ricardo Alarcón de Quesada
Rebelión


Hace algún tiempo, cuando quiso definir la política de Estados Unidos hacia Cuba el brillante lingüista norteamericano Noam Chomsky, lo hizo con un solo vocablo: Crueldad.

Hace muchos años, cuando comenzaban las acciones para desatar contra nuestro país la feroz guerra económica y política que el imperio ha mantenido por más de cuatro décadas, en un documento del Departamento de Estado se indicaba que la intención de esa política era provocar hambre y desesperación.

En los últimos días, nuestro pueblo, y también el pueblo norteamericano, han podido ver imágenes de desesperación entre muchos hombres y mujeres cubanos, residentes en Estados Unidos, a quienes se les impide viajar a su país y encontrarse con sus familiares. Desesperación, rabia, dolor hay en muchos hogares cubanos, aquí y allá, aunque no estén necesariamente reflejados ante las cámaras de la televisión.

Este voluminoso documento, que muy pocos conocen en Estados Unidos, que no fue consultado allá con ningún comité parlamentario, que no fue discutido con los trabajadores, con los estudiantes, con los intelectuales de Estados Unidos, es un plan para poner fin a la nación cubana, para arrebatarnos la patria y la obra que afanosamente, en medio de las mayores dificultades creadas por el imperio, los cubanos hemos sido capaces de edificar.

Las medidas que comenzaron a aplicarse desde el día de ayer contra el pueblo cubano y contra los compatriotas que residen en Estados Unidos, violan derechos fundamentales de todos los cubanos, son una intromisión inadmisible en las relaciones intrafamiliares, en la vida privada de las personas; convierten a los cubanos residentes en Estados Unidos en una clase inferior, discriminada injusta y cruelmente. Antes tenían lo que llamaban una licencia general, es decir, una autorización de la que se podía valer cualquiera de ellos para visitar a su país y a sus familiares una vez cada 12 meses; eran los únicos residentes en aquel país respecto a los cuales existía una regulación, una norma, el gobierno les decía que podían visitarlos una vez al año. Esa limitada posibilidad les ha sido arrebatada completamente a partir del 30 de junio. Ahora solo podrán, cada tres años, pedir permiso, no para disfrutar de una posibilidad general que se les entregase a todos ellos, sino para ver si algún burócrata está de acuerdo o no en permitirles viajar a su país, y ello solo para hacerlo durante 14 días y solo para visitar a lo que el señor Bush, en su omnipotencia, ha decidido que a partir de ahora constituye una familia cubana. Ya no son familiares los tíos, los primos, los sobrinos, los padrastros; son exclusivamente aquellos que el señor Bush, poseído de no sé qué autoridad divina, ha redefinido como la familia cubana.

¿Quién le dio al señor Bush la autoridad para regular los vínculos familiares? ¿Quién le dio la autoridad para decidir quiénes son o quiénes no son familiares; para pisotear así valores que no le pertenecen, que no son su propiedad, de los que él no puede disponer a su antojo? ¿Será acaso ese Dios, con quien él dice estar en frecuente y directa comunicación?

Estas restricciones, completamente injustas, contra el pueblo cubano y contra sus familiares residentes en Estados Unidos, son ilegales, contradicen la Constitución de Estados Unidos, contradicen el espíritu y la letra de decisiones aprobadas, año tras año, por el Congreso norteamericano; son una violación específica de la Novena Enmienda de la Constitución norteamericana, que deja muy claro que nadie puede denegar o menoscabar aquellos derechos que no aparecen normados en la Constitución y que, por lo tanto, son exclusivamente del pueblo, de cada una de las personas que en ese país residen. Y la Constitución, como se sabe, nada dice de familiares, ni de remesas, ni de viajes.

Pero estas medidas, además, son parte de un plan, de ese plan que allá no se ha discutido con nadie, de este documento que el señor Bush presentó a la televisión, pero que ningún norteamericano ha podido leer, que busca —y lo dice en su prefacio— la destrucción de la Revolución Cubana; busca poner fin a la independencia y a la soberanía de nuestro país y describe las medidas que el gobierno de Estados Unidos adoptaría ahora mismo, como las que han comenzado a regir desde ayer, y otras medidas que el gobierno de Estados Unidos iría tomando más adelante para convertir a este país, realmente, en una posesión norteamericana, y, además, para someter a nuestro pueblo a la esclavitud. Ellas se basan —y lo recuerda el prólogo— estrictamente en lo que establece la Ley Helms-Burton, ley que fue justamente calificada aquí mismo por el compañero Raúl como ley de la esclavitud; ley que nuestro pueblo conoce, aunque no la conocen muchos legisladores norteamericanos que la votaron.

Pero, además, en este documento esos objetivos, esos propósitos, se expresan con el lenguaje más crudo y desvergonzado. Lo primero, lo más importante, el nudo gordiano de lo que ellos llaman la transición hacia lo que ellos llaman la democracia —como dicen aquí—, sería la devolución de las propiedades a lo que denomina sus antiguos dueños; y no se anda por las ramas al explicar de qué propiedades se trata, las define: propiedades comerciales —dicen ellos—, o sea, empresas; propiedades residenciales, o sea, las viviendas, las viviendas que pertenecen a la inmensa mayoría de nuestra población; y propiedades agrícolas.

No se anda por las ramas tampoco al explicar lo que ocurriría con las personas que hoy y siempre poseen y poseerán esas viviendas; se refiere, de un modo muy específico y muy directo, a la reinstauración en nuestro país del desahucio para todas aquellas personas que no eran esos antiguos propietarios y también para aquellos que no puedan pagar los elevadísimos alquileres que volverían a imponer a nuestro pueblo.

Y vuelve hablar del desalojo campesino, y nos anuncia la disolución de las cooperativas agropecuarias y la restitución de los antiguos latifundios; nos dice, además, que todo ello debería ocurrir con la mayor rapidez, y que, para asegurar que así fuese, el gobierno de Estados Unidos, el gobierno de Washington, crearía un mecanismo, a quien le han dado incluso el nombre y las siglas, CRPR: Comisión para la Restitución de los Derechos de Propiedad.

No sería un régimen títere, sería facultad del gobierno de Estados Unidos dirigir ese proceso. Esto está puesto aquí, aunque no lo hayan publicado, aunque no lo repitan sus medios de propaganda, aunque no se lo hayan consultado a ningún norteamericano.

Como dice aquí también que nuestros jubilados, por decisión del todopoderoso señor Bush, a partir del inicio de la transición dejarán de cobrar sus pensiones y sus jubilaciones, que dice él, además —las define con esta expresión, y voy a citarla textualmente—, “beneficios no ganados y relajados requerimientos de elegibilidad”.

¿Quién es este señor para decirle al 1 300 000 ó 1 400 000 cubanos que trabajaron toda su vida, que aportaron su sudor, su energía, su esfuerzo, que no se ganaron el derecho a una pensión? ¿Quién le ha dado a él el poder para anunciar que esa será una de las primeras consecuencias de la transición? ¿Quién lo autoriza a decir que esos compatriotas tendrían que depender de la caridad privada para poder recibir algún servicio médico elemental? Porque, por supuesto, una de las cosas que ocurriría con la transición, sería la privatización de los servicios médicos, como ocurriría también con la educación. ¿Por decisión de quién? Del gobierno de Estados Unidos que, para ello, va a crear, desde ahora, una comisión, cuya composición incluso la definen en este documento, compuesta por diversas ramas del gobierno norteamericano, cuyo nombre es Comisión del Gobierno de los Estados Unidos para la Reconstrucción Económica de Cuba.

Esa comisión tendría la autoridad final sobre la economía de nuestro país, sobre todos los aspectos de ella, y ya nos está anunciando que una de las primeras cosas que va a hacer es abolir el sistema de pensiones, el sistema de seguridad social que tienen hoy los cubanos, porque se lo ganaron, porque les pertenece, porque nadie se lo podrá arrebatar. Pero no se quedan ahí, los ancianos cubanos no van a recibir más prestaciones del presupuesto nacional, tendrían que depender de la caridad para que algún médico privado los atendiese en ese diseño futuro que ellos nos pronostican. Pero, además de eso, tendrían que trabajar.

El gobierno de Estados Unidos una de las cosas que va a poner en vigor —según dicen aquí— va a ser la creación de lo que llaman Cuerpo de Ancianos Cubanos, para poner a trabajar a todos esos jubilados a los que se les dejaría de pagar por decisión del todopoderoso señor; y, por supuesto, después habría una reforma radical del sistema de pensiones, que sería diseñada por el gobierno de Estados Unidos, con la asesoría de algunos expertos.

Adivinen de dónde van a sacar a esos expertos. Ustedes han oído hablar del Fondo Monetario Internacional seguramente; bueno, serían especialistas... Como dicen ellos —es verdad—, ahí hay gente que sabe muy bien cómo desmantelar servicios sociales, cómo acabar con prestaciones a la población. Bueno, esos expertos van a rehacer en el futuro lo que pudiera quedar de algún régimen de pensiones en nuestro país.

Desde luego, por grande que sea el delirio, la “delirancia” de los autores de este informe, de algunas cosas se han dado cuenta y en alguna parte reconocen que aplicar todo esto no sería fácil —por supuesto que no—, y por eso la prioridad inmediata que tendría Estados Unidos, cuando se diese esa añorada por ellos transición, cuando empezase, sería crear cuerpos represivos entrenados, asesorados, equipados y dirigidos por el gobierno de Estados Unidos; cuerpos represivos cuyas maneras nuestro pueblo no ha olvidado.

Ayer recordábamos el asesinato del compañero Josué País y de otros compañeros allá en Santiago. Es una larga historia, una larga lista de nuestro pasado, que será siempre pasado, y de lo que es hoy la triste realidad de muchos países en nuestra región todavía.

Las medidas que han comenzado a regir desde ayer, las que afectan a los viajes y las remesas de los cubanos, ya dije que son ilegales, que son inconstitucionales; pero, además, son cínicas, profundamente cínicas. Al mismo tiempo que privan a los ciudadanos norteamericanos de un derecho que poseen —que les ha sido reconocido por el Tribunal Supremo, que ha sido reiterado consecutivamente por el propio Congreso— a viajar a Cuba, mientras los privan a ellos de esa libertad de viajar, van a usar recursos del presupuesto federal norteamericano para traer a Cuba a otras personas de otros países, financiados con las contribuciones, con los impuestos de esos mismos norteamericanos a los que se les arrebata ese derecho, que vendrían aquí para abastecer con dinero y con materiales a los grupitos de traidores que desde 1959 Estados Unidos ha tratado de fabricar como quinta columna dentro de nuestra sociedad; porque mientras desde ayer limitan drásticamente las posibilidades para los cubanos residentes en Estados Unidos no solo de visitar su país, sino de apoyar a sus familiares, mientras les hacen eso a los cubanos, a los traidores, a los mercenarios no solo se les autorizaría a recibir cualquier cosa, sino que el gobierno de Estados Unidos va a organizar esfuerzos, a escala, incluso, internacional, para aumentar los recursos monetarios y de otro tipo que se destinen para esas personas.

Es cierto que estas medidas implican un drástico recorte del flujo de remesas hacia Cuba, es su intención, pero de un tipo de remesas. Significan también un aumento ilimitado del flujo de dinero y de recursos que enviarían para esos señores, y solo para esos señores.

El plan, por supuesto, tiene otras violaciones a las normas internacionales, entre ellas las que están contenidas en el propósito de utilizar un avión militar, o varios aviones militares, para efectuar trasmisiones radiales y televisivas contra nuestro país.

Pero el plan, además, constituye un insulto a todos nosotros, a todos los cubanos. Es particularmente denigratorio para nuestros jóvenes, para nuestros maestros, para nuestras mujeres, para nuestros niños, para los cuales se crearía, por cierto, por el gobierno de Estados Unidos, además, un programa de adopciones para que pasaran esos niños a ser los hijos de algunas familias norteamericanas, porque están suponiendo que para intentar aplicar este plan habría que recurrir a la guerra y que en esa guerra por supuesto que caeríamos muchos y habría un aumento del número de huérfanos, de niños que carecerían de padres.

Ese proyecto recuerda aquel diabólico plan que, en su tiempo, implantaron dictadores suramericanos, especialmente en Argentina, que hizo que algunos niños, cuyos padres habían sido víctimas de la tortura, del asesinato, terminaran siendo cobijados por los mismos torturadores y por los mismos asesinos de sus padres. Ya ese diabólico plan que se usó Suramérica nos lo están anunciando aquí. Insulta a nuestros religiosos, a nuestros intelectuales; insulta, además, a la inteligencia humana, a la inteligencia del propio pueblo norteamericano.

Aquí tenemos, en esta sesión de la Asamblea, un numeroso grupo de invitados, que mucho nos honran, todos ellos son parte de muchos más compatriotas involucrados hoy en uno de los programas más importantes de la Revolución, el que va a ser objeto del análisis en nuestro segundo punto del orden del día.

¿Ustedes sabían, compañeras y compañeros, que según Bush, ustedes no están aquí? ¿Sabían ustedes que no existen, que los maestros cubanos son tan incapaces, que una de las cosas que haría en el futuro el gobierno de Estados Unidos sería entrenarlos, educarlos para que puedan ser capaces de ejercer su profesión?

Pero no existen esos jóvenes y adultos que hoy estudian a nivel universitario, que estudian en numerosas escuelas en nuestro país. No, no, según este documento, lo que ha ocurrido en el último año, ¿ustedes saben qué fue? Que se ha reducido a casi la mitad el número de cubanos que acceden a la enseñanza universitaria. Eso está aquí. Hoy hay, según ellos, más de un 47% menos de personas que estudien a nivel superior o nivel universitario, que el año pasado.

Yo no sé si Abel está al tanto del insulto particular que les destinan a nuestros intelectuales, a los hombres de la cultura en Cuba. Por supuesto, en este pueblo campea el analfabetismo, y una de las cosas que va a hacer el Ministerio de Educación de Estados Unidos es realizar algunos programas para combatir el elevadísimo nivel de analfabetismo que, según ellos, caracteriza hoy a la sociedad cubana.

¿Y ustedes saben lo que se les ocurrió? Van a organizar, Abel, en el futuro, ferias del libro (Risas). No se han enterado que todos los cubanos sabemos que aquí se han dado no una, sino decenas de ferias, por todo el país, que se han vendido millones y millones de libros; ferias en las que se han dado decenas y decenas de presentaciones, de discusiones, de talleres, en las que han participado millones de compatriotas. Sin embargo, aquí les dicen que, con una gran generosidad, con una gran capacidad de inventiva —ellos, no nosotros, no los cubanos—, el Departamento de Educación de Estados Unidos va a organizar en el futuro ferias del libro, para ayudar a combatir el fenómeno del analfabetismo que ellos afirman caracteriza hoy a la sociedad cubana.

Como les dije, compañeras y compañeros, se trata de un plan para destruir a la Revolución, para poner fin a la existencia de Cuba como una nación independiente; pero, además, para esclavizar a los cubanos y a las cubanas.

No tengo que decir, por supuesto, que tal delirio jamás será alcanzable para el imperio; pero dije que, aunque el señor Bush presentó este documento, yo sospecho que él no lo ha leído, porque alguien que tiene esa incurable alergia con la lectura, alguien que ha confesado que no lee libros, que ni siquiera lee diarios... Yo no lo voy a culpar por no haber intentado transitar por este mamotreto cargado de falsedades, de insultos, y también bastante insultante para el idioma; pero nosotros los cubanos sí vamos a disponer de la posibilidad de conocer más, mucho más de este engendro; lo que no conocen los senadores ni los representantes en Estados Unidos, nosotros nos vamos a encargar de que sea del conocimiento de nuestro pueblo, que forme parte de su arsenal de ideas, para librar esta batalla consecuente, sistemática, firme, para hacer cada vez mejor nuestra sociedad y para hacerla también más fuerte, más unida, más consciente.

Tercer Período Ordinario de Sesiones de la VI Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, efectuada en el Palacio de las Convenciones, el 1ro. de julio de 2004, “Año del 45 aniversario del triunfo de la Revolución”.

Apretando la tuerca de la Helms-Burton

Apretando la tuerca de la Helms-Burton Juan Marrero
CubaDebate


Las recientes crueles y draconianas medidas del presidente Bush contra Cuba no son otra cosa que una vuelta más para apretar la tuerca del bloqueo.

La Ley Helms-Burton, que los cubanos llaman La Ley de la Esclavitud, se aprobó en 1996 por el Congreso norteamericano, aunque muchos de los senadores y representantes que votaron en su favor ni leyeron ni estudiaron su contenido. Apostó por la destrucción de la nación cubana, y el restablecimiento del dominio neocolonial de Estados Unidos en Cuba.

Si leemos detenidamente esa legislación veremos que el espíritu y la letra presentes en ella son muy similares al que tienen las casi 500 páginas del llamado “Informe de la Comisión de Ayuda para una Cuba Libre” firmado por Bush el pasado 14 de mayo. Este último no es más que un complemento de la injerencista y brutal Ley Helms-Burton.

Las mismas manos y cerebros criminales que estuvieron metidos en la Ley Helms-Burton son las que han logrado el reforzamiento de ese engendro anticubano. No por ninguna casualidad, entre las voces que alabaron la implantación de las nuevas medidas dictadas por la Oficina de Bienes Extranjeros del Departamento de Estado han estado las de los miserables senadores de origen cubano Lincoln Díaz Balart e Ileana Ross Lehtinen, que, sin recato de vergüenza alguna, han dicho que “Bush es el mejor amigo de Cuba”.

Estos mafiosos y ricachones de Miami, soñadores del retorno al pasado batistiano, defensores de cualquier acto terrorista y criminal contra la Cuba actual –Díaz Balart recientemente en un programa de TV abogó por el asesinato de Fidel Castro--, a quienes jamás les ha interesado en lo absoluto la suerte de Cuba y de su pueblo, sólo sus bolsillos, están de fiesta en estos días porque en medio de la campaña electoral que tiene lugar en Estados Unidos han logrado arrastrar a la actual administración de Washington a que refuerce el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, establecido por la Ley Helms-Burton.

No les bastaba que tal legislación haya establecido intentar cortar el flujo de inversiones extranjeras hacia nuestro país, especialmente en el área del turismo, y negar, por ejemplo, la entrada al territorio de Estados Unidos, como medida de castigo, a ciertos extranjeros involucrados en inversiones en Cuba, incluso a sus familiares más cercanos.

A la luz de la óptica de los fascistas que en 1999 asumieron el poder de la Casa Blanca, tras el escandaloso fraude electoral del estado de La Florida, esos castigos contemplados en la Ley Helms-Burton no eran suficientes. Y, por eso, aconsejados por los compinches de la mafia anticubana, han actuado ahora contra las remesas y los viajes a Cuba de los emigrados cubanos residentes en Estados Unidos. De hecho, se trata de un endurecimiento de la siniestra Ley Helms-Burton.

Lo establecido sobre esos dos aspectos por la Ley Helms-Burton, en su sección 112, ha sido considerado poco eficaz por la ultraderecha política norteamericana y la mafia anticubana. En ese documento se habla sobre “el restablecimiento de las remesas familiares y los viajes a Cuba”, pero se establecen condiciones inapropiadas e inaceptables para la concesión de lo que llama “reinstitución de licencias generales para las remesas y para los viajes”. Se exigía, por ejemplo, al gobierno de Cuba que promueva el funcionamiento de pequeñas empresas en todo el país, la liberación de presos políticos (contrarrevolucionarios), el reconocimiento del derecho de asociación, etc., en fin, decisiones políticas que corresponden únicamente a un Estado independiente y soberano, como es el de Cuba, y no al Congreso ni al Presidente de Estados Unidos.

Lo cierto es que tal formulación, anexionista e injerencista en su esencia, no fue capaz de impedir un flujo de remesas y de viajes a Cuba de emigrados de origen cubano residentes en Estados Unidos. Ahora, el gobierno de los Estados Unidos multiplica los obstáculos para que los familiares en Cuba de esos ciudadanos reciban ayuda económica o puedan encontrarse con ellos, al menos una vez al año como venía sucediendo en los últimos años. Las medidas dispuestas por Bush son despiadadas. Violan los derechos de esos emigrantes y los discrimina en una mayor medida. Los cubanos residentes en Estados Unidos sólo podrán viajar cada tres años a Cuba, a partir del último viaje que realizaron. Las medidas, pues, tienen carácter retroactivo. Cada viajero sólo podrá estar como máximo 14 días en Cuba. Sólo podrá gastar en Cuba 50 dólares diarios. No podrá, a su regreso a Estados Unidos, llevar ningún producto adquirido en Cuba. En el concepto de familia se acabaron los tíos, los primos o los sobrinos. De un plumazo dejaron de ser familia. Según la clasificación imperial de Bush, familia sólo son los padres, hijos, esposos, hermanos y abuelos de los emigrados.

Respecto a las remesas sólo podrán enviarse 100 dólares mensuales a aquellos que clasifican como familia, pero siempre y cuando no sean miembros del Gobierno o del Partido Comunista de Cuba, ni dirigentes de los CDR o de la CTC, a cualquier nivel, ni miembros del MININT y las FAR, ni aquellos que tengan responsabilidades en la radio, la televisión y la prensa. Prácticamente son centenares de miles de cubanos que tienen tales status que están excluidos como receptores de remesas, según la concepción de Bush, sus asesores y sus consejeros miamenses, sin contar a sus hijos que también son discriminados por estas medidas de Bush.

Hay otras medidas restrictivas sobre los viajes a Cuba que no aparecen en la Helms-Burton y que afectan a los ciudadanos estadounidenses, entre ellas la cancelación de la licencia general que permitía a académicos y profesionales viajar a Cuba para una investigación o evento; limitar los viajes de estudiantes de colleges y universitarios; eliminar los viajes con gastos pagados por el gobierno de Cuba y sus instituciones, e incluso pagados por gobiernos o instituciones de terceros países; y considerar ilegal viajar a Cuba desde otro país, con cualquier aerolínea o medio de transporte.

¿Constituye eso un respeto a las libertades de que habla la Constitución de los Estados Unidos? ¿Son realmente libres, como dice la propaganda de Washington, los ciudadanos que viven en Estados Unidos? La política hacia Cuba demuestra que no lo son ni los inmigrantes ni tampoco los ciudadanos estadounidenses.

¿De qué democracia se habla que existe en Estados Unidos? ¿Qué modelo de democracia es el que se le vende al mundo? Porque estas últimas medidas con relación a Cuba no han sido siquiera consultadas al Congreso. Han sido obra exclusivamente del Sr. Presidente de los Estados Unidos. En estos días se ha recordado que cuando Clinton estaba al frente de la Casa Blanca, en el año 2000, se despojó al Presidente de los Estados Unidos de la facultad de regular los viajes a Cuba y esa facultad se le otorgó al Congreso. Por eso, algunos se han preguntado si, en los momentos actuales, se ha producido un golpe anticonstitucional en Estados Unidos.

¿Es respetuoso realmente el gobierno de los Estados Unidos con lo establecido en la Carta Universal de los Derechos Humanos? Lo que se ha legislado con relación a los viajes de los norteamericanos y de los ciudadanos de origen cubano que residen en Estados Unidos, demuestra palpablemente que no. Las actuales autoridades de Estados Unidos son violadores de los derechos individuales de los ciudadanos norteamericanos y de los familiares de los cubanos en Cuba y en Estados Unidos. Violan, en fin, la Constitución de los Estados Unidos y, de paso, lo legislado internacionalmente por Naciones Unidas.

Podríamos decir, a modo de conclusión, que Bush habla sin moral alguna de libertades, democracia y derechos humanos. Su política hacia Cuba lo desnuda completamente. Pero no solo eso. También lo demuestra su errónea y agresiva política en el mundo que se expresa, entre otras cosas, en el constante aumento del poder militar de Estados Unidos para destruir la humanidad, la pretensión de imponer una tiranía mundial, el uso de la fuerza y el terror, las guerras de conquista y saqueo de recursos de otros pueblos, como el petróleo de que se han apoderado en Iraq, las acciones contra el medio ambiente, y el desprecio y desconocimiento a los principios y normas de instituciones internacionales como la ONU.

No son pocos los analistas, incluso dentro de Estados Unidos, que consideran que esas políticas erróneas de Bush pueden resultarles caras en sus aspiraciones de reelección en noviembre. Si eso ocurriera, ¿tendrán valor los Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ross Lehtinen de decir, como lo acaban de proclamar desvergonzadamente en estos días, que George W.Bush es el mejor amigo del pueblo cubano? De estos canallas anexionistas y servidores del Imperio se puede esperar cualquier cosa.

El pueblo cubano no puede jamás tener de amigo a un verdadero fascista. Y estamos seguros que el pueblo norteamericano, por la tradición existente en ese país, tampoco. Ya se aprecia en Estados Unidos una creciente ola de repudio a la gestión de Bush, a su genocida guerra en Iraq, a las torturas en las cárceles iraquíes, afganas y en la Base Naval de Guantánamo, y más recientemente, a sus crueles medidas contra Cuba que afectan la libertad de viajar de los norteamericanos.

La Transición Cubana y la Misión de las Iglesias

La Transición Cubana y la Misión de las Iglesias Raúl Suárez
2004-07-18


INTERVENCIÓN DEL REVERENDO RAÚL SUÁREZ EN LA ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR, 1 de julio 2004

En el capítulo II del susodicho documento se enfatiza la idea de que la asistencia para una transición cubana tiene que ser el resultado de un esfuerzo multilateral. Para lograr este propósito, se plantea la necesidad de alentar entre, otros factores, la participación de ONGs donantes tales como grupos religiosos. Más adelante, sin rodeos de ninguna clase, se afirma: Las Iglesias y otros cuerpos religiosos pueden jugar un importante rol en la construcción de una Cuba libre. Porque las Iglesias tienen la confianza del pueblo y tiene la capacidad de ser canales de comunicación y distribución en todos los niveles de la sociedad.



Las donaciones, la ayuda humanitaria y financiera y el hermanamiento de las Iglesias son recomendaciones para que a su vez, las iglesias cubanas, sean instrumentalizadas para acelerar la desaparición del régimen de Fidel Castro.



En otras palabras, concretamente se nos pide:



Nuestro apoyo eclesial a un conjunto de medidas que decididamente busca hambrear a nuestro pueblo, privarlo del acceso de medicamentos, destruir la economía de la nación, impedir su acceso al desarrollo tecnológico, separar a la familia cubana, en fin, llevar, según sus propias palabras, a la desesperación, para lograr sus intereses políticos. Entonces, frente a esas necesidades materiales de nuestra sociedad, meticulosamente creadas por la política hacia Cuba, invitan a nuestras iglesias para que soliciten las limosnas del imperio bajo el manto de ayuda humanitaria, y a su vez, manipular la conciencia ética, moral y espiritual del pueblo en el cual Dios nos ha colocado como pastores y pastoras, y contribuir así a la conducción a una transición concebida por la orden de los nuevos faraones que aspiran a gobernar al mundo.



En otras palabras, en lugar de animar en nosotros la vocación pastoral inspirada en el ejemplo de Jesús de Nazaret, que nos llama a tener hambre y sed de justicia y trabajar consecuentemente por la paz y la vida abundante, nos ofrecen el triste y satánico papel de Judas Iscariotes, Y nosotros, preferimos seguir el ejemplo del Nazareno Jesús, porque nos es necesario obedecer a Dios antes que la voz del Faraón. Nosotros nos tenemos vocación de Judas. Por esa razón., 21 de mayo de este año, nos reunimos como Foro Pastoral Cubano más de doscientos pastores, pastoras y miembros laicos de nuestras congregaciones, Nos dirigimos a las Iglesias nuestras en Estados Unidos, a los Consejos de Iglesias, especialmente al Consejo Mundial de Iglesias y al Consejo de Iglesias de Cristo de Estados Unidos para buscar su solidaridad militante y comprometida con los valores del Reino, y se opongan a las inhumanas medidas aprobadas contra nuestro pueblo. Las respuestas no se han hecho esperar, le han dirigido cartas a las máximas autoridades estadounidenses, y otras, como la Iglesia Metodista Unida a la cual pertenece el señor presidente, la Convención Bautista Negra Progresiva, la Iglesia Episcopal, la Iglesia Presbiteriana, Las Iglesias Bautistas Americanas, varias más, año tras año se han opuesto a la política de bloqueo y hostigamiento que por tantos años se ha implementado contra nuestro país.



Además, en lugar de acudir a las organizaciones recomendadas, como Echo-Cuba del señor Teodoro Babún, que está más interesado en recuperar los bienes materiales de sus antepasados que en las necesidades del pueblo, acudimos como amigos y compañeros inseparables del Rev. Lucius Walker que en estos momentos recorre cientos de ciudades de los Estados Unidos formando una conciencia ética, y solidaria. IFCO-Pastores por la Paz, no acude USAID, organización bien reconocida por su manipulación de la ayuda humanitaria; más bien solicita al solidario pueblo norteamericano alimentos, medicinas y equipos médicos para apoyar los esfuerzos que se hacen en este país para garantizar gratuitamente la atención de la salud pública y el mejoramiento de la calidad de vida de todo el pueblo.



Deseo expresar frente a las falsas acusaciones que el susodicho documento hace contra el Consejo de Iglesias de Cuba, expresar el agradecimiento de la mayoría del sector creyente de nuestro pueblo, por esta noble institución y su honrosa labor realizada en la distribución de Biblias, por sus proyectos de beneficio populares, por su histórica interlocución honesta y transparente con la más alta dirección política y gubernamental del país y crear un clima de confianza, de respeto y unidad nacional que ha hecho posible el crecimiento de nuestras congregaciones, el enriquecimiento de la calidad de la vida cristiana y el desarrollo como jamás en la historia pasada del protestantismo cubano habíamos logrado, el ejercicio de la diaconía cristiana, a través de los Centros Ecuménicos en todo el territorio nacional. expresada con el máximo respeto a la dignidad de las comunidades a las cuales servimos, sin manipulación proselitista alguna. Nosotros practicamos la Gran Comisión de la evangelización, y repudiamos la jabonización proselitista.



En cuanto a lo que el Documento llama la “Castro-infiltración” en el Consejo de Iglesias de Cuba, les diremos que busquen a otros asesores eclesiásticos que conozcan bien la realidad de cual ha sido el papel del Consejo de Iglesias de Cuba en las relaciones Iglesia-Revolución en Cuba. El Documento es bien claro. Lo que se le propone a nuestras Iglesias es precisamente servir de cobertura a la infiltración de organizaciones ajenas al espíritu de Jesucristo con fines abiertamente políticos. En nuestras experiencias con la dirección política y gubernamental de Cuba, hemos sido nosotros, no uno ni dos o tres líderes de Iglesias, sino decenas de hombres y mujeres de fe quienes nos hemos encontrado con Fidel y sus principales ayudantes para analizar la realidad Iglesia-Revolución y buscar las mejores formas de servir como iglesias a nuestro pueblo, eliminar las incomprensiones y fortalecer el sentido martiano y evangélico de uno de los valores esenciales , cuando él ha expresado con tanta convicción: “la unidad nacional es sagrada”.



Frente a las medidas aprobadas, reiteramos a nuestro pueblo lo que acordamos en el Foro Pastoral Cubano: “Como Iglesias evangélicas cubanas, somos parte de nuestro pueblo, y con nuestro pueblo hemos echado nuestra suerte. Así ha sido y así habrá de ser, sea cual fuere el curso de la historia futura. En esta hermosa tierra donde Dios nos ha colocado para entender y vivir nuestra fe, hemos contribuido, en un esfuerzo unitario, a forjar y fortalecer nuestra identidad nacional, de la cual nos sentimos orgullosos; hemos formado nuestras familias; hemos desarrollado la acción pastoral y social; y hemos compartido la resistencia ciudadana en la defensa de un proyecto de vida, de paz y seguridad de nuestra nación”



Hace algunos años, la hija del Embajador Aldizoni, en aquel entonces en Italia, me llevó a ver, los restos del anfiteatro del Circo Romano, Mi corazón regresó casi dos mil años atrás. Y me conmoví frente porque precisamente estaba frente al más grande monumento a la lealtad a las ideas, a la fe, y a la entrega total de hombres y mujeres que creyeron hasta la saciedad de que VALE LA PENA VIVIR, AMAR, SUFRIR Y AUN MORIR ANTES QUE TRAINONAR LO MÁS SAGRADO DE LA VIDA: LA RESISTENCIA Y LA FE EN LAS CONVICCIONES que se forjan en lo más profundo del ser humano

Algún día, por no decir ya, cuando pensemos en este Documento y sus promotores, y en el daño que han desencadenado, EL PUEBLO CUBANO Y NUESTRAS IGLESIAS, repetirán con orgullo las palabras del apologista cristiano del siglo III, Quinto Séptimo Tertuliano de Cartago dirigidas al Senado del Imperio romano: “La mayor honra y gloria que ha tenido el cristianismo es que Nerón lo haya perseguido”.

Los cubanos residentes en EEUU serán expulsados si revelan que no son perseguidos políticos

Los cubanos residentes en EEUU serán expulsados si revelan que no son perseguidos políticos DPA/El Universal

La anciana, cargando un montón de paquetes en sus brazos, baja de un avión en el aeropuerto de La Habana y se deshace en elogios a la Revolución Cubana. "Mienten los que dicen que en Estados Unidos hay libertad. Pasé allí tres meses y en ninguna parte pude gritar: `¡Viva, Fidel Castro!`", dice.

Las declaraciones de esta mujer fueron transmitidas por la televisión cubana y reproducidas en Miami por el canal 23, filial de la cadena Univisión, sin ningún comentario.

En seguida, el mismo canal ilustró profusamente las manifestaciones de exiliados cubanos en Miami, que se oponen enérgicamente al endurecimiento del embargo contra la isla, decretado en mayo por el gobierno del presidente George W. Bush.

Pero es probable que esas manifestaciones languidezcan en las próximas semanas, tras una velada amenaza que insinúa que muchos de esos exiliados podrían perder su condición de tales, por haber mentido al decir que eran perseguidos políticos cuando solicitaron su residencia en Estados Unidos.

El representante republicano Lincoln Díaz Balart dijo: "Un asilado político debe respetar esa condición, para seguir siendo considerado como tal".

El mensaje parecía estar dirigido a los que protestan contra el presidente Bush y tiene la lógica de que un refugiado político no escapa de su país para luego exigir, seis meses después, que se le permita regresar como si nada hubiera pasado.

Decenas de miles de cubanos que llegaron a territorio de Estados Unidos en las últimas décadas lograron el asilo argumentando su condición de perseguidos políticos, beneficiándose así de la Ley de Ajuste Cubano.

Díaz Balart, un cubano-estadounidense de gran influencia en la Casa Blanca, subrayó que "miles de otros extranjeros inmigrantes envidian esa ley", que les permite a los cubanos quedarse en Estados Unidos y lograr la residencia en un año.

Entre los mismos exiliados es un secreto a voces que si las autoridades estadounidenses revisaran los expedientes de miles de cubanos que quieren regresar a Cuba a visitar a sus familiares, se encontrarían con que casi todos se declararon perseguidos políticos. Pero como después fueron y regresaron de Cuba sin mayores problemas, se podría "demostrar" que mintieron, lo que los volvería vulnerables a la deportación.

Ahí parece inscribirse la velada amenaza lanzada por Díaz Balart, repetida en programas de opinión por exiliados de la extrema derecha o la línea "dura" anticastrista. Quizás por esto es que en los últimos días menguaron las protestas contra las medidas que Bush puso en vigencia el 30 de junio.

Entre ellas figuran la disminución del dinero que se puede gastar en Cuba, límites en los equipajes a llevar, prohibición de llevar a Estados Unidos bienes comprados en Cuba o de enviar ropa y artículos de tocador y, sobre todo, viajar sólo cada tres años para visitar a familiares directos.

El objetivo, según el gobierno de Estados Unidos, es disminuir el caudal de divisas que recibe La Habana, con el objeto de acelerar cambios políticos en la isla.

No se alteró la autorización del envío de hasta mil 200 dólares por familia anuales, concepto por el que Cuba recibiría hasta mil millones de dólares.

Ahora, falta ver si tras lo dicho por Díaz Balart, vuelven a producirse en Miami las ruidosas manifestaciones contra el endurecimiento del embargo a Cuba.

De lo que sí se puede estar seguro, es de que a nadie, a menos que sea un suicida, se le ocurriría gritar ¡viva, Fidel Castro!, y mucho menos en La Pequeña Habana.

Bush pierde apoyo de la comunidad cubana de Miami

Bush pierde apoyo de la comunidad cubana de Miami Jim Cason
La Jornada


El número de cubanoestadunidenses en Miami que apoya al presidente George W. Bush ha disminuido de manera significativa después de la decisión de la Casa Blanca de imponer restricciones sobre los viajes y los envíos de dinero a Cuba, según una nueva encuesta difundida hoy en Miami.
Un día después de que la Cámara de Representantes votó en contra de algunas de las nuevas restricciones a la isla, la encuesta del Instituto de William C. Velásquez reveló que las medidas han perjudicado a Bush en Miami.

En el año 2000, 82 por ciento de los votantes de origen cubano sufragó en favor de Bush. Ahora, 66 por ciento dijo apoyar al presidente, de acuerdo con la encuesta de esa organización no partidista. Los temas más importantes para la comunidad cubanoestadunidense en Miami, según ese sondeo, son el trabajo, la economía, la educación y la inmigración.

"Las nueva restricciones del presidente Bush han dividido a nuestra comunidad", explicó Alvaro Fernández, presidente de la Comisión Cubano Americana por los Derechos Familiares. "Una escasa mayoría respalda las nuevas medidas y una minoría importante está en contra", añadió.

La encuesta indica que numerosos cubanoestadunidenses que tienen más de 50 años apoyan las nuevas medidas para limitar contactos con Cuba, pero la gente joven está en contra de las restricciones, sobre todo la que limita el número de viajes a la isla.

No obstante, existen contradicciones importantes. De acuerdo con la encuesta, 59 por ciento de los cubanoestadunidenses piensa que la política de Bush contra la isla no funciona bien, pero la mayoría apoya al presidente.

El problema para el mandatario es que necesita una abrumadora participación electoral de los cubanoestadunidenses para ganar la próxima elección nacional en Florida.

En los comicios de 2000, de acuerdo con los resultados aún en disputa en ese estado, Bush ganó a su contrincante demócrata, el entonces vicepresidente Al Gore, por sólo 537 votos, con lo que venció en la elección nacional.

Lo anterior ocurrió con 82 por ciento del voto cubanoestadunidense. Si se le escapan a Bush algunos cientos de sufragios, podría perder Florida el próximo noviembre.

La Cámara de Representantes rechazó ayer algunas de las restricciones. Falta una votación similar en el Senado, y si éste confirma esa decisión, el presidente puede estar en situación difícil meses antes de las elecciones.